Wednesday, May 21, 2008

Noticia en Nature, penoso papel de la farmacéutica

Las farmacéuticas tienen una mala reputación generalizada. Pero de ser esto cierto, la verdad es que a uno le da una pena enorme (aparte de un posible temor por las consecuencias, sed de justicia, desilusión…), ya sea por el lado de la empresa como por el lado de los autores implicados. ¿Esto tendrá que ver también en la patología de los científicos de los últimos tiempos, la publiquitis? ver.

Proyecto Gran Simio ¿sí o no?

La propuesta del Proyecto Gran Simio consiste en ampliar la esfera de los derechos de que disfrutamos los seres humanos incluyendo a las especies más emparentadas con nosotros (en términos evolutivos) y que conforman el grupo de los denominados simios antropoides (chimpancés, gorilas y orangutanes), de modo que estarían protegidos frente a la caza, frente a su exhibición en zoológicos y circos y frente a la experimentación en el laboratorio. Pero, ¿cuáles son los argumentos a favor de esta propuesta?¿Y cuáles hay en contra?¿Sería viable este proyecto?

El principal argumento que esgrimen los defensores de esta propuesta es la proximidad evolutiva entre los seres humanos y los simios antropoides. No hay duda de que tanto los parámetros anatómicos, como los datos genéticos (tan sólo un 1% de diferencia con los chimpancés) confirman el gran parecido entre unos y otros. Y, por supuesto, si las similitudes se dan a nivel anatómico y genético, ¿por qué no habrían de serlo a nivel cognitivo, si la mente, como expresión de la actividad cerebral está sometida también al proceso evolutivo y sabemos que los simios antropoides y los seres humanos procedemos de un antepasado común? Algunos investigadores como Jarred Diamond apelan a estos datos para incluir a los seres humanos como una tercera especie de chimpancé, estrechando así aún más nuestra relación con nuestros primos hermanos evolutivos.
Otro argumento a favor de esta propuesta (que tiene mucho que ver con el anterior) es la capacidad para sentir dolor y sufrir, la empatía, o algunas supuestas habilidades como la adquisición del lenguaje por signos o la autoconciencia (de este último puntos ya hemos hablado aquí y pronto dedicaremos algún apunte al lenguaje).

Sin embargo hay quien se opone a este proyecto por varios motivos. Algunos simplemente establecen ese cordón de oro que separa a seres humanos del resto de especies y los consideran por completo separados, por lo que no podrían disfrutar de nuestros derechos pues no forman parte de nuestro grupo, posición que parece que en cierto modo ha impreso la evolución en nuestros cerebros. Otros apelan a que mientras no se haga efectiva la igualdad de derechos entre los hombres no deberíamos preocuparnos por el resto de las especies, aunque esta no parece una objeción razonable pues de ese modo la situación de la mujer (al menos en los países occidentales) sería la misma que hace 100 años (y lo que les quedaría).
Pero hay otro argumento en contra del Proyecto Gran Simio que me parece más espinoso y que precisamente se basa en uno de los argumentos a favor de este mismo proyecto y es la similitud entre hombres y simios antropoides. Estudiar en el laboratorio a especies muy cercanas a la nuestra es muy provechoso, porque de ese modo nos conocemos mejor a nosotros mismos y las aplicaciones de los resultados obtenidos en esos experimentos resultan más sencillas. Eliminar la posibilidad de estudiar a estas especies limitaría nuestra capacidad para mejorar los conocimientos biológicos y médicos actuales. Además, muchos de los defensores de este proyecto plantean que tras su aprobación debería lucharse por ampliar estos derechos a muchas otras especies. Lógicamente, si se concede el status de humano a chimpancés, gorilas y orangutanes pronto habría quien argumentaría que los lemures o los gibones no son tan diferentes de los primeros y de ese modo se seguiría ampliando la lista hasta incorporar a la rata, el ratón, el pez cebra, C.elegans o Drosophila. Y llegados a este punto, ¿qué ocurriría con la investigación?

La cuestión no es sencilla. O bien nos aferramos al argumento utilitarista que antepondría nuestra salud a la del resto de especies, o bien establecemos límites en las especies a emplear en investigación (con lo que estaríamos de nuevo empleando el cordón de oro de forma arbitraria), o bien, en un alarde de altruismo dejamos de investigar aun a costa de no avanzar en el conocimiento de las enfermedades y su posible curación, pero vivimos con la conciencia tranquila.

¿Qué hacer?¿Proyecto Gran Simio sí o no?

Para saber más:
-El Proyecto Gran Simio. La igualdad más allá de la humanidad. Paola Cavaleri y Peter Singer (eds.) Ed.Trotta, 1998.
-
Web del Proyecto Gran Simio (también en español, aquí).

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Coprolitos entre manos

Aunque en un primer momento pensé en un título más al estilo de un titular (algo así como “con la manos en la mierda, fósil”), he intentado darle un enfoque más recatado. Y es que recientemente he encontrado diferentes estudios que aun tratando temas dispares, tienen un argumento común, los coprolitos.

Los coprolitos son unos restos fósiles interesantísimos que ofrecen una fuente increíble sobre la que estudiar patrones de dieta de poblaciones animales (incluidas las humanas) del pasado. Recientemente en la revista Science (y su eco en múltiples medios de comunicación) encontramos un estudio que estudiando coprolitos humanos ha permitido situar las primeras poblaciones humanas en el continente americanos muchos años antes, más de mil, de lo que se pensaba anteriormente. Además, los investigadores han podido obtener muestras de ADN de esas heces con las han caracterizado genéticamente a sus creadores. No deja de ser sorprendente la capacidad de los investigadores para obtener material genético de restos fósiles como estos, aunque en esta línea también se pueden citar los avances genéticos sobre restos fósiles, por ejemplo, en neandertales (ver).

Por otro lado, coprolitos humanos también de origen americano han sido la fuente en la que los investigadores han desarrollado un estudio parasitológico. Sí, ¿sorprendente verdad? Estos investigadores detallan el hallazgo de una garrapata en heces previsiblemente humanas vinculadas a la cultura Anasazi. Según se detalla en el artículo, estos parásitos no se habían citado en estudios previos sobre el tema. Además, aunque los artrópodos parásitos se encontran en escasas ocasiones en coprolitos según detallan los autores, otros ectoparásitos (como piojos) sí se habían encontrado con anterioridad en coprolitos humanos. Estos resultados, permitieron describir la posibilidad de que los humanos de poblaciones ancestrales comiesen estos ectoparásitos como un mecanismo de control de parasitario, algo que por otra parte parece plausible a la vista de los ejemplos con diferentes animales que todos estamos familiarizados de encontrar en los documentales. Además, según se detalla en el estudio, la aparición de estos ectoparásitos en heces, arroja la posibilidad de que aquellas poblaciones sufrieran los efectos de los ectoparásitos y de las enfermedades que estos son capaces de transmitir. Futuros estudios genéticos de estos parásitos encontrados en los coprolitos podrían permitir encontrar los parentescos que guardan con poblaciones de parásitos actuales o quizás, posibles infecciones por endoparásitos, lo que permitiría arrojar mucha luz sobre su papel como vectores de enfermedades en las poblaciones humanas del pasado.

Desde luego, algo que a priori pudiéramos pensar que carece de valor, desde luego, puede arrojar mucha luz sobre el conocimiento. Muchos estudios con coprolitos han servido como mecanismo para conocer la dieta de sus autores, pero estos nuevos enfoques pueden dar un nuevo giro para sacarles, si cabe, aún más partido. Ya no vale eso de “esto es un mierda” para definir algo sin valor, ya no.

 

Bibliografía:
Thomas et al. 2008. DNA from Pre-Clovis Human Coprolites in Oregon, North America . Science.

Johnson et al. 2008. A Tick From a Prehistoric Arizona Coprolite. Journal of Parasitology.

Nota: la ausencia de fotografía responde a la ausencia de fotos de aspecto “agradable” encontradas hasta el momento en relación al tema tratado.

Ha nacido un nuevo foro de ciencia en Internet, creado por Héctor, de Museo de la ciencia y por Wis_alien, de Wis Physics. El foro contiene muchas categorías diferentes, con especial hincapié en psicología y física, que son las especialidades de los autores. Pero también se habla de filosofía de la ciencia, de pseudociencias, de matemáticas y de biología. De momento no todos los foros tienen un moderador, por lo que si crees ser un experto en alguna de las especialidades que aún no lo tienen, anímate. Te recibirán con los brazos abiertos.
Es de agradecer que haya gente dispuesta a ocupar su tiempo con estas iniciativas, que tienen como única recompensa la emocional.
Pasáos un rato por allí. Aquí tenéis el enlace: http://homoscience.wisphysics.es
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En relación a una cita. Divulgación científica

El otro día en NotiWeb aparecía esta cita de Capi Corrales (desconozco quien es, ¿vosotros?) “El tema de la divulgación científica en este país es verdaderamente difícil de encarar sin deprimirse o irritarse”. Lógicamente esto está fuera de contexto y es posible que pueda malinterpretarse con facilidad. En cualquier caso, me parecía que era oportuno colocarla aquí, por el contexto en el que nos movemos.

Al respecto me gustaría aportar que, aunque la divulgación podría ser en cierto modo costosa (en cuanto a tiempo de dedicación) creo que es una tarea importante y necesaria para unir a la sociedad con la ciencia. Esta actividad deben realizarla los científicos, porque en gran medida, sus proyectos, sueldos,… provienen de fondos públicos y es a ellos, al público, a los que hay que devolver, al menos en parte, aquello que ofrecen. El problema principal que veo, aparte de la capacidad divulgadora per se de cada individuo -científico o no-, es el poco valor que se le otorga a la divulgación dentro del propio ámbito científico. Siempre es más meritorio presentar un CV repleto de publicaciones científicas y eso hace que la gente centre sus esfuerzos en esa tarea, máxime cuando tiene que competir por una plaza o una beca. Y también es cierto que al científico se le paga para hacer ciencia, pero considero que nunca hay que olvidar un cierto papel divulgador entre sus tareas. Además hay que considerar que a la postre los beneficios pueden ser mayores, en cuanto al reconocimiento a la institución a la que pertenece o a la tarea científica que desempeña, o en otros aspectos como una mayor predisposición social en apoyo de esas corrientes de investigación,…

Dentro de lo que conozco, considero un gran ejemplo Atapuerca. Este yacimiento es la base sobre la que los investigadores han publicado multitud de trabajos de relevancia más que probada, pero que en todo caso se acompañan de la publicación de libros de divulgación, portales web, vídeos y un largo etcétera. Y desde luego considero que eso ayudó en gran medida a que Atapuerca sea lo que es y la multitud de visitas, fondos y premios que le otorgan cada año.

En relación al tema, me gustaría también hacer referencia a la cada vez mayor tendencia que tienen los diarios de tirada nacional (que son los que más sigo) a incorporar en sus páginas noticias sobre eventos o descubrimientos científicos. Noticias que en muchos casos pueden tener un trasfondo casi anecdótico (noticias de impacto, lo cual podría considerarse normal debido a la necesidad de vender el producto), pero científico al fin y al cabo. Por poner un ejemplo, el diario Público cada día tiene varias páginas dedicadas a la ciencia (Ciencias, es el título de la sección) e incorpora, al menos en la edición en papel, una columna de algún científico de prestigio (entre ellos, Miguel Delibes). A pesar de todo, en ciertos casos, el interés por crear un buen titular o desarrollar una noticia fácilmente divulgativa, puede desencadenar ciertos errores (ver ejemplo en el mismo diario y fijarse en los comentarios). Una cada vez mayor implicación de los medios de comunicación en la divulgación científica de calidad (fundamentada y veraz bajo el auspicio de los científicos) debe permitir que esa irritación a la que hace referencia Capi Corrales sea cada vez menor.

Raymond Dart y el origen africano del hombre.

A pesar de las controversias parece aceptado el origen africano del hombre moderno. Uno de los hombres que más contribuyó a que esta idea progresase fue Raymond Dart, al que rendiremos hoy un merecido tributo (a pesar de algunas otras ideas de su cosecha poco afortunadas).

Raymond Dart nació en Australia pero partió hacia Inglaterra para estar a las órdenes del mejor paleontólogo de su época, sir Arthur Keith, quien en 1922 le envió a Sudáfrica, para cubrir un puesto de profesor en el Departamento de Anatomía de la Universidad de Johannesburgo. La travesía le llevó dos semanas y cuando llegó se encontró con un panorama desolador, pues las instalaciones y los medios con los que contaba la universidad eran más bien mediocres. Pero a pesar de la falta de medios Dart no se desanimó. Les pidió a sus alumnos que trajesen a clase cualquier hueso que encontrasen para después analizarlo allí. En 1924 una alumna, Josephine Salmons, llevó a clase un cráneo de mandril extinto. Dart se interesó por el lugar donde Josephine había encontrado el cráneo, una región caliza al borde del Kalahari a 650 kilómetros de Johannesburgo, la cantera de Taung. Dart se puso en contacto con la cantera y pidió que le envíasen todos los restos óseos que se encontrasen en la cantera.
El 28 de noviembre de 1924 llegan dos cajas de la cantera de Taung. Abre la primera y no encuentra nada interesante. Abre la segunda y allí encuentra un molde fosilizado de un pequeño cráneo. Con ayuda de un cincel y unas agujas de punto fue deshaciendo el molde hasta dejar al descubierto el cráneo de un niño con dentadura completa, al que Dart llamó el niño de Taung.

El hallazgo de este fósil permitió a Dart proponer el origen africano del hombre. Cuando envió los resultados de su hallazgo a Inglaterra se llevó la sorpresa de que fueron ampliamente rechazados. Por aquel entonces se creía que el cráneo de Piltdown hablaba mucho más del origen del hombre que aquel pequeño cráneo que él presentaba (el cráneo del hombre de Piltdown era mucho más grande que el de Taung). Además, los prejuicios raciales estaban todavía muy arraigados y no parecía plausible que el hombre blanco europeo tuviese su origen en el hombre negro africano que hasta hacía poco había sido usado como esclavo. Incluso hasta Arthur Keith rechazó el hallazgo y afirmó que el cráneo del niño de Taung en realidad pertenecía a un bebé de gorila.

Por aquel entonces Dart conoció a Robert Broom, un médico y paleontólogo escocés muchos años mayor que él y que supo apreciar el hallazgo en cuanto lo vio. Tanto es así que se postró ante el cráneo para ofrecerle sus respetos al ancestro más antiguo hasta entonces conocido del ser humano. Robert Broom era un tipo excéntrico que cuando hacía mucho calor realizaba el trabajo de campo completamente desnudo, lo que en Sudáfrica ocurría muy a menudo. Se decía de él que realizaba experimentos anatómicos sospechosos con sus pacientes más pobres y dóciles y que cuando se moría alguno de ellos, lo que ocurría con frecuencia, lo enterraba en el jardín de su casa para después desenterrarlo y seguir con sus estudios anatómicos.

En 1931 Dart presentó el fósil personalmente en la Sociedad Geológica de Londres pero su presentación se vio diluida por la presentación previa de los restos del hombre de Pekín, que presentaban un mayor tamaño craneal, lo que encajaba mejor con las ideas imperantes por entonces, por lo que se veía más el origen del ser humano en Asia. Pero a partir de entonces comenzaron a hacerse descubrimientos en Africa. En 1936 Robert Broom se dedicó a buscar un cráneo adulto similar al del niño de Taung. En Sterkfontain, otra cantera, encontró un cráneo de mandril y eso le puso alerta. Habló con el director de la cantera, que vendía los fósiles que encontraban a los visitantes y este le ofreció el molde de un cerebro homínido en perfecto estado y un cráneo parcial con 4 dientes. Se dedicó desde entonces a estudiar los cráneos y las rocas donde se habían encontrado y llegó a la conclusión de que dichas rocas eran más antiguas que las de los otros fósiles encontrados hasta entonces. Robert Broom describió el cráneo mejor conservado como el de una mujer. Metafóricamente hablando, esa mujer era la madre del niño de Taung. Tanto el niño de Taung como su madre pertenecían a la especie Australopithecus africanus (denominación propuesta por Dart y que nunca gustó a los paleontólogos de la época por mezclar raíces latinas y griegas).

Las pruebas del origen africano del hombre comenzaron a ser muy numerosas y finalmente Arthur Keith, en un alarde de honestidad científica, aceptó que había estado equivocado y escribió una carta a Broom y otra en Nature admitiéndolo. Por último, en 1950 de descubrió que el cráneo de Piltdown no era más que una falsificación. Uno de los sospechosos en aquella treta fue el mismísimo Arthur Keith.

Se puede consultar el artículo original de Dart en Nature acerca del cráneo del niño de Taung pinchando aquí. No dejéis de leerlo, aunque sólo sea para apreciar la diferencia entre los artículos científicos de entonces, donde los descubrimientos eran casi novelados, frente a la asepsia empleada hoy día para describir los resultados obtenidos

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Artículo de opinión - Manuel Soler - El País 23/2/08

Aunque a toro pasado, gracias al recordatorio del último número de “El Escéptico Digital”, pensé oportuno crear una entrada para enlazar el artículo de opinión de Manuel Soler que en su día (por aquellas fechas del pasado febrero) publicó El País con el título ¿Desciende el hombre del mono?. Por si alguno se lo pasó.

Para verlo, pincha aquí.

Inteligencia animal (II): ¿autonconciencia en otras especies?

Desde que Gordon Gallup realizase sus famosos estudios de la marca en la frente en chimpancés, se ha hablado mucho acerca de la posible autoconciencia de chimpancés, bonobos y gorilas, tanto que hoy casi es ya un dogma. Pero los datos a favor de esta visión no parecen ser tan elocuentes como los defensores de esta idea tratan de hacer ver. Gallup colocaba a los chimpancés durante diez días frente a un espejo y el día 11 les anestesiaba y les pintaba una marca roja en la frente. Cuando se despertaban se colocaban delante del espejo y se contaban las veces que se tocaban la marca de la frente (en comparación con el número de veces que se tocaban la frente cuando no tenían dicha marca).
Los chimpancés, al ser expuestos por primera vez a un espejo suelen mostrar un comportamiento similar al que mostrarían si el que hubiese en la imagen fuese otro congénere. También les sucede esto a monos no antropoides o a los perros, que finalmente terminan por ignorar la imagen del espejo. En los monos antropoides ocurre que con el tiempo comienza a observarse cómo, mirándose en el espejo, se espurgan o buscan comida entre sus dientes.
El problema es que estos estudios no pueden diferenciar claramente si lo que ve el mono en el espejo es a sí mismo o a otro de su misma especie. Por ejemplo, suelen pasar más tiempo delante del espejo cuando tienen la mancha roja que cuando no la tienen, pero eso puede deberse sencillamente a que tras diez días viendo la misma imagen el día 11 aparece una imagen diferente que requiere una mayor atención. Por otro lado, el hecho de que se espurguen o se examinen (las llamadas conductas autodirigidas) se suelen dar cuando un chimpancé se encuentra cerca de otros de su misma especie (por lo tanto sería difícil diferenciar si se dan porque él se ve en el espejo o porque piensa que hay otro mono cerca). Por otro lado, otros trabajos con chimpancés no han podido reproducir esos resultados de la marca (de 11 chimpancés sólo uno se tocó la marca durante la prueba y sólo tres mostraron conductas autodirigidas).
Por último, se ha visto que el tamarino de cabeza algodonada, que es un mono no antropoide, también responde a la prueba de la marca (en este caso lo que se hace es pintar el penacho de pelo blanco sobre su cabeza), pero otras pruebas muestran que estos monos no tienen teoría de la mente, por lo que Marc Hauser, autor del estudio, sugirió que equiparar autoconciencia y y reconocimiento en el espejo podría ser una pista falsa.
Se han propuesto otras pruebas de autoconciencia en elefantes, delfines o monos, que son capaces de encontrar comida escondida mediante el reflejo en un espejo o la imagen de su cuerpo en un monitor. El problema es que existe una forma más sencilla de explicar este comportamiento y que no requeriría de autoconciencia para llevarla a cabo, aunque sí de inteligencia por parte de estos animales. No es necesario que el elefante sepa que la trompa que está en el espejo es la suya, le basta con descubrir que cuando la trompa toca la comida en el espejo, su trompa también toca la comida. Es una cuestión de retroalimentación visual, que nada tendría que ver con la autoconciencia y que también tendría que ver con cómo los primates se tocan la marca en el espejo.

Con todo esto no quiero decir que los primates no tengan autoconciencia. Sencillamente no lo sé. Pero creo que las pruebas de que disponemos actualmente no nos permiten afirmarlo categóricamente, como suelen hacer muchos primatólogos y ecologistas, pues existen otras explicaciones alternativas a los resultados experimentales que podrían ser igualmente válidas y que no implicarían la existencia de autoconciencia en estas otras especies. Sin embargo, aunque no tuvieran autoconciencia, eso no sería óbice para que se ampliasen ciertos derechos de disfrute exclusivo de los humanos. Pero este ya es otro tema del que hablaremos largo y tendido.

Bibliografía:
-Budiansky, S., “Si los animales hablaran…no los entenderíamos”, Ateles Editores, 2001.
-Hauser, M., (1995), Self-recognition in Primates: Philogeny and the salience of species-typical features, PNAS 92: 10811-14.
-Swartz,K.B. y Evans, S., (1991), Not all chimpanzees (Pan troglodites) show self recognition”, Primates 32: 483-96.

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Meteorología, cambio climático y seres vivos

Las condiciones ambientales son unos importantes condicionantes en el desarrollo del ciclo vital de los organismos. A lo largo de los últimos años, existe un considerable incremento en el número de estudios de los efectos en la fenología de los organismos del cambio climático ocurrido a lo largo de los últimos años (hablamos un poco aquí). Son ya clásicos los ejemplos aportados en el ámbito de la ornitología que relacionan la fecha de llegada de especies migratorias con variables como la temperatura o las precipitaciones. En el caso de las plantas, también nos encontramos con largas series temporales que marcan un cambio en la época de floración (por ejemplo) con relación al cambio en los últimos años en estas variables climatológicas. Y es que el efecto de estas variables meteorológicas es de máxima importancia, no sólo por su influencia sobre estos cambios en la fenología de las especies, lo cual podríamos considerar anecdótico, sino por las consecuencias reales que pudiera ejercer en los organismos.

En adelante pondremos dos ejemplos muy diferentes empleando como modelo la misma especie de ave, el papamoscas cerrojillo (Ficedula hypoleuca). En primer lugar, pondré un ejemplo referido a los ectoparásitos del nido estas aves. Lógicamente las condiciones ambientales determinan en gran medida la abundancia de insectos y otros artrópodos de manera general y no podía ser de otro modo con estos ectoparásitos. En un estudio a lo largo de tres años (1), los autores encontraron diferentes abundancias de unas u otras especies de ectoparásitos (entre ellos, ácaros, moscas o pulgas) en función de que los años fuesen más o menos calurosos y la cantidad de precipitaciones. Además, los autores encontraron que los efectos negativos (cuando estos fueron detectados) que cada especie tenían sobre el crecimiento y supervivencia de los polluelos variaba entre años. Estos resultados sugieren que los efectos de la interacción entre parásitos y hospedadores es considerablemente dependiente de las condiciones ambientales en las que se desarrolle. Del mismo modo, si las condiciones ambientales reducen la abundancia de alimento en un medio, puede implicar que en épocas de escasez, el coste del parasitismo sea considerablemente mayor.

Cambiando de tercio, pasemos al siguiente ejemplo, sin olvidar que estamos tratando la relación de las condiciones meteorológicas (y su cambio a lo largo del tiempo) con los animales. En este caso, empecemos poniendo un supuesto. Primero situémonos en una localidad x. En ese lugar, debido al incremento de las temperaturas a lo largo de los años, observamos que las plantas cada año adelantan su floración o la salida de sus hojas. Además, como bien sabemos, esta emergencia de hojas supone un incremento asociado de aquellos organismos que las exploten. A priori, uno de estos organismos en los que resultaría sencillo pensar son las orugas. Pero, subiendo escalones en la cadena trófica, nos encontramos con que estas orugas suponen una fuente de alimento esencial para las aves forestales, las cuales, precisamente durante la fecha de emergencia de las hojas (primavera) se encuentran en plena época reproductiva y por tanto, requieren de un número elevado de orugas (sus presas) para alimentar a sus polluelos. En este contexto, si la primavera “se adelanta” cada año para las plantas, parece lógico pensar que también ocurra para las orugas y por tanto, también para las aves. Pues, en efecto, así parece ocurrir en gran medida en el caso de las aves residentes, aquellas que ocupan –viven en- un “mismo” lugar a lo largo de todo el año. Pero, puestos en esta situación, ahora ricemos más el rizo. Pongamos que la especie de ave que estamos tratando, no es una especie residente y se trata de una especie migradora y que por tanto, tiene que llegar desde lugares considerablemente alejados hasta esa área de cría. ¿Qué ocurre? ¿Esta especie adelanta también su fecha de llegada? ¿Y si no lo hace, que le pasa? Precisamente respuestas a estas preguntas las encontramos en un estudio desarrollado en España (2) en el que los investigadores encontraban que el papamoscas cerrojillo (migrante transahariano que cría en Europa). Esta especie no adelantó a lo largo de las últimas dos décadas su fecha de llegada a pesar de darse un adelantamiento significativo para este periodo en la fecha de emergencia de las hojas en los árboles en su entorno de cría (y por tanto, de las orugas). Fruto de ello, se comprobó que, dado que no hubo un cambio significativo en el número de huevos que ponían cada año, los polluelos criados cada año crecían cada vez menos a la par que sobrevivían un menor número de ellos (éxito de pollos volados de los nidos), lo que a priori, podrían suponer importantes consecuencias para las aves. Por tanto, según estos resultados parece lógico pensar en el coste que supone esta situación de cambio climático en la viabilidad de las especies y la ventaja adaptativa que supone la capacidad de adelantar la llegada en estas aves.

Ahora, cuando miremos a la copa de los árboles y pensemos que cada año salen más pronto las hojas, debemos pensar en la repercusión que eso tiene asociado.

1)Merino y Potti. 1996. Weather dependent effects of ectoparasites on their bird host. Ecography 19: 107-113.<!–[endif]–>

 Sanz et al. 2003. Climate change and fitness components of a migratory bird breeding in the Mediterranean region. Global Change Biology 9: 461-472.


Fósil, Revista de Paleontología

Gracias a un correo de la lista de la SESBE nos hemos dado cuenta de la publicación del nuevo número (ya son nueve) de la Revista Fósil (ISSN 0717-9235) -disponible aquí-. En ella, según el resumen, que es lo único que nos dio tiempo a leer, podemos encontrar un artículo sobre la migración de las aves limícolas americanas titulado “especulaciones sobre el origen de las migraciones avianas” y escrito por Jorge Boscatto. Además, en este número de Fósil, los compañeros de la revista han incluido numerosos textos procedentes de diferentes autores de Evolucionarios.com, entre ellos, un par de nuestros artículos publicados en el Cerebro de Darwin (1, 2, siendo uno de ellos co-protagonista de la portada de la revista). Desde aquí queremos mandarles nuestro más sincero agradecimiento al equipo de Fósil.

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Una ventana a la esperanza: escepticismo en las noticias de la Sexta.

Ayer la Sexta incorporó a su espacio de noticias una que tenía como protagonista a un mago indio, pero por una vez no se trataba de mostrar sus poderes sobrehumanos sino justo todo lo contrario. En la televisión india Sanal Edamaruki, el presidente de Rationalist Internacional, puso a prueba a Pandit Surinder Sharma, que así se llamaba el mago, retándole a que le matase en menos de tres minutos empleando la magia negra, capacidad de la que el mago presumía. Obviamente no lo logró (tras varios intentos que se sucedieron durante horas) y la audiencia del programa fue magnífica.

Es de agradecer que la Sexta haya incluido esta noticia en su telediario, a pesar de que ésta tuviese lugar hace ya casi un mes. Pero hoy dejémonos de críticas y animemos a la Sexta y al resto de cadenas de televisión a incorporar más noticias de este tipo, que parecen anecdóticas pero que poco a poco pueden ir calando en las mentes de la audiencia. Siempre nos quejamos de que estas noticias no aparecen en los medios. Para una vez que aparecen seamos consecuentes y aplaudámoslo.
Aquí podéis encontrar algo más detallada la noticia sobre el susodicho reto.

Conociendo a otros blogueros científicos.

Leo en Cerebros no lavados que ha nacido una iniciativa para reunir a los blogueros que nos dedicamos a escribir sobre ciencia (ver todos los detalles aquí). Se trata de pasar al menos una jornada charlando, visitando algún lugar de interés y compartiendo impresiones, o incluso organizando charlas y debates si se organiza bien. Desde aquí animamos a todo aquel que escriba en un blog de ciencia a que se una a esta iniciativa, que puede ser muy productiva. Ha sido creado un grupo en Google para discutir los detalles acerca de la reunión (lugar, fechas, duración, etc.). Os animamos también a hacer publicidad de esta propuesta en vuestros propìos blogs.

La buenas iniciativas siempre son bienvenidas.

A los pájaros no les da igual cualquier casa

Multitud de estudios en el ámbito de la ecología evolutiva utilizan las aves como modelo de estudio. Las aves son unos animales relativamente fáciles de manipular en estado silvestre y aceptan ocupar los nidales artificiales que les sean suministrados. Esto hace que en muchos casos, los investigadores colocan cajas nido para aumentar la disponibilidad de lugares de cría para estas especies y así aumentar la disponibilidad de aves (parejas y polluelos) para sus estudios. Pero, las cajas nido no sólo se emplean en este contexto, también son muchos los aficionados a la ornitología que colocan estos nidales en sus jardines para poder observar, de cerca, sus preciadas aves. Por otro lado, la colocación de cajas nido ha sido un mecanismo muy utilizado en los planes de gestión ambiental, como un medio por el que conseguir aumentar la población de aves insectívoras forestales, las cuales, son beneficiosas para los intereses del hombre al depredar diferentes especies de insectos considerados plagas (1).

 

De manera general, las cajas nidos más utilizadas, principalmente debido a su coste, son las clásicas cajas tipo párido construidas en madera. El problema de estas cajas es su vulnerabilidad a la intemperie, lo que conduce a su gran deterioro en pocos años. Además, de no hacerse un seguimiento conciso de las cajas, año tras año estas acumulan material procedente de los nidos de las aves. Este material, además de aumentar el peso de la caja y favorecer su deterioro también representa un perjuicio para las propias aves reproductoras. En este contexto, se ha visto que los herrerillos que ocupaban cajas con nidos antiguos se veían afectados en su masa corporal y en el éxito reproductor, debido principalmente a las mayores abundancias de ectoparásitos presentes en estos nidos (2). Esto apoya el hecho de que la colocación de nidales artificiales tiene que ir acompañado de un seguimiento y mantenimiento de los mismos, con el fin de no perjudicar a las poblaciones que los ocupen.

 

Por otro lado, estudios más recientes, como el que puede encontrarse en el número del mes de Abril de la revista Quercus (3), ponen de manifiesto que otros modelos de cajas nido podrían resultar más beneficiosos para las aves que los clásicos modelos de madera. En el estudio citado, los autores relatan que las cajas nido construídas con la mezcla de cemento y serrín ofrecen a las aves una mayor protección frente a depredadores (como los pico picapinos los cuales rompen con facilidad las cajas de madera y devoran a los polluelos) y suponen una mejor defensa térmica (a las condiciones ambientales en el exterior de la caja) frente a las cajas de madera. Esto, unido a factores que explicaremos un poco más adelante, desencadena en la mayor preferencia de las aves por utilizar nidales construidos con esa mezcla de cemento y serrín que por los modelos clásicos construídos en madera. Además, este estudio desarrollado principalmente con gorrión molinero, pone de manifiesto que las parejas que utilizaron nidales de cemento y serrín iniciaron antes la puesta de sus huevos y los incubaron durante un periodo de tiempo más reducido hasta que se produjo la eclosión. Dados los enormes costes que suponen la incubación de los huevos de las aves, máxime cuando las condiciones ambientales no son propicias (ver al respecto 4, como un magnífico ejemplo de comportamiento en aves) estos nidales podrían ofrecer un mejor sustento para la conservación de las poblaciones de aves en peligro.

 

(1). Sanz, J.J. Cajas-nido para aves insectívoras forestales. Colección Naturaleza y Medio Ambiente. Caja Segovia.


(2). Tomás et al. 2007.
Consequences of nest reuse on parasite burden and female health and condition in blue tits (Cyanistes caeruleus). Animal Behaviour, 73: 805-814.


(3). García-Navas et al. 2008. Preferencias del gorrión molinero ante dos modelos de cajas-nido. Quercus 266: 14-21.


(4). Lobato et al. 2006.
Maternal clutch reduction in the pied flycatcher: an undescribed clutch size adjustment mechanism. J. Avian Biology 37: 637-641.

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Usando la ciencia para justificar las posiciones morales.

Asistí ayer a la presentación de libro Explorando los genes. Del Big Bang a la nueva biología, de Nicolás Jouve, catedrático de genética de la Universidad de Alcalá, en Madrid. Es firme defensor de la teoría evolutiva y dejó este punto bien claro en la presentación, y también lo hace en el libro, donde no deja sitio para el diseño inteligente y otras paparruchas por el estilo. Y aborda muchos de los temas espinosos de la bioética actual como el aborto, la eutanasia, la utilización de células madre de embriones o los productos transgénicos, todo ello desde una posición claramente cristiana. ¿Dónde está el problema? En que él afirma que los datos científicos apoyan sus ideas.

Entre las cosas que comentaron las personas que presentaron el libro se pudo escuchar: “La obra de Nicolás Jouve busca una conciliación entre la ciencia y el humanismo cristiano.”, “Su obra supone una encendida defensa de la vida frente a la cultura de la muerte”, “Hay que destacar hoy día la pertinencia de la fe cristiana para realizar el trabajo científico ya que una experiencia de la fe cristiana favorece la experiencia científica”, “Nicolás Jouve ama la verdad”, “la moral imperante hoy día, el relativismo moral, niega la existencia de absolutos morales objetivos”, “Todo lo que dice sabemos que es verdad” o “Cuando Nicolás dice que la vida humana comienza en el momento de la fecundación sabemos que es verdad”. Aparte de estas pildoritas de clara orientación cristiana todos los que presentaron el libro resaltaron el rigor científico del autor y su amor por la verdad. Pero hay un problema en todo esto.

El señor Jouve dice lo siguiente “Cuando uno conoce lo que significa el ADN, y ve que en el proceso de fecundación de produce la fusión de los ADN de los progenitores y ve que a partir de entonces todo es ya un programa genético predeterminado donde se expresan y se silencian genes y hay todo un proceso de ontogénesis que dará lugar a un ser humano, entonces no veo por qué algunos todavía no aceptan el que esa célula, el zigoto, es ya una persona y que goza de todos sus derechos.” Su idea es que la ciencia hoy apoya la idea de que el zigoto es una persona. Es el viejo argumento de la potencialidad un tanto remozado.
Pero ahora pensemos un poco: ¿qué dice la ciencia? Precisamente lo que él afirma: que en el zigoto se encuentran fusionados los ADN de los progenitores y que comienza entonces un programa predeterminado genético que también puede verse afectado por factores externos. Y no dice nada más. La ciencia no dice lo que es una persona. El concepto persona es un consenso y en el diccionario de la RAE aparece como “Individuo de la especie humana”, lo que no resuelve nada. Los límites de lo que es persona son, por tanto, arbitrarios. La ciencia no va a responder qué es una persona ni lo que deben hacer las personas. Pero vuelvo por un momento a mi ejemplo ya empleado anteriormente de las castañas. El señor Jouve afirma que el proceso de desarrollo embrionario humano no tiene discontinuidades, por lo que no se puede establecer exactamente el momento en el que un embrión es persona o no. Sin embargo, con otras especies sí establecemos esas diferencias. Cuando alguien quema un castañar le meten en la cárcel por atentar contra el medio ambiente, sin embargo, los cientos de personas que venden castañas asadas en Navidades andan tan campantes por la calle, sin que nadie les meta en la cárcel. ¿Cómo puede ser eso? ¿Es posible que gente que ha quemado castañares enteros eluda la acción de la justicia? Ya no les voy a mirar con los mismos ojos. También hubo quien criticó el uso de la píldora del día después, pero la ciencia nos dice que la fusión de material genético puede producirse dos y hasta tres días después del contacto sexual. Por lo tanto, si se evita que ambos materiales se unan, ¿qué hay de malo en ello? En ese caso no hay personas de por medio a las que matar.

En fin, que algunos pretenden apropiarse de los datos científicos para justificar sus creencias y posturas morales y eso me parece bochornoso y más cuando se pretende ser un divulgador riguroso y que se atiene a la verdad. Quizá todo sería más fácil si alguien bajase y nos dijera lo que tenemos que hacer.

Agradecimientos a Tito de Las Pirámides del cerebro por la charla post-presentación. Algunas de esas ideas están en este post.

Intuiciones y toma de decisiones.

Resumen de la conferencia impartida por Gerg Gigerenzer en el ciclo Ciencia y Sociedad organizado por la Fundación Central Hispano en el Museo de la Ciudad de Madrid.

Las intuiciones son juicios irracionales que aparecen de repente en la consciencia o que incluso ni llegan a alcanzarla, pero que nos ayudan a manejarnos en nuestra vida diaria.
Desde los tiempos de William James la intuición ha sido denostada frente al pensamiento racional y habitualmente se atribuía una mayor intuición a las mujeres que a los hombres (algo que se tenía por negativo). Sin embargo, los estudios al respecto no han mostrado que las intuiciones sean mejores en hombres o en mujeres. En lo que sí hay diferencias es en la creencia de quién es más intuitivo y en función de qué tarea estemos desempeñando. Por ejemplo, cuando se preguntó a hombres y mujeres acerca de la intuición para elegir pareja, tanto hombres como mujeres respondieron que las mujeres tenían mejor intuición en ese sentido y cuando se les preguntó acerca de la intuición para invertir en bolsa, en este caso tanto hombres como mujeres dijeron que los hombres tenían una mejor intuición para las inversiones. Pero estas creencias no se ajustan a los datos reales, ya que no se han encontrado diferencias entre hombres y mujeres en estos campos.

Clásicamente se han propuesto tres orígenes para las intuiciones: una voz de Dios que nos habla e indica qué hay que hacer en cada momento, una tendencia debida a limitaciones cognitivas (cuando no podemos razonar sobre algo tiramos de intuición) o bien el empleo de heurísticos rápidos. Gerd Gigerenzer se queda con esta última opción.

Así, por ejemplo, su equipo ha estudiado el llamado heurístico de mirada, que puede aplicarse, por ejemplo, a cómo alguien coge una pelota que le lanzan desde lejos. Dawkins propone en un pasaje de El gen egoísta que el sujeto tendría que calcular de forma inconsciente la parábola descrita por la pelota lanzada, teniendo en cuenta la velocidad y sentido del viento, el peso aproximado de la pelota y la fuerza con que fue lanzada, pero todo es mucho más sencillo. Bastan tres simples acciones para coger la pelota sin necesidad de realizar todos esos cálculos: mantener la mirada en la pelota, comenzar a correr hacia ella y mantener en todo momento el ángulo de la mirada constante. De ese modo se cogerá la pelota sin problemas. Y parece que ese mismo heurístico de mirada lo emplean algunos animales para cazar a sus presas, como las aves o algunos insectos, o lo emplean los marineros para no chocar su barco con otros.

Hay otro heurístico muy empleado y que puede servir de gran ayuda. El Premio Nobel de Economía Markovitch fue galardonado gracias a su trabajo acerca de la asignación de recursos, que consiste en asegurar las ganancias y reducir los gastos (teniendo en cuenta la información positiva y negativa respecto a la inversión). Pero cuando Markovitch se dedicó a invertir en bolsa se olvidó de este principio y empleó uno mucho más sencillo: la regla 1/N. Cuando hay varias opciones suele ser más rentable (lo muestran los estudios realizados) invertir de forma igualitaria entre todas esas opciones. Todo depende del número de opciones y de la información disponible. Si el número de opciones es muy alto es mejor reducir la información y emplear el heurístico simple. Lo mismo ocurre si, por el contrario, disponemos de pocos datos. Y este mismo heurístico lo suelen aplicar, por ejemplo los padres al repartir los recursos entre sus hijos, aunque no siempre sea justo.
Un parámetro importante a la hora de emplear un heurístico es el tiempo. Más tiempo no siempre significa realizar una tarea mejor, sobre todo cuando se es un experto en esa tarea. El grupo de Gigerenzer trabajó con golfistas amateur y profesionales y les dijeron que se tomasen tiempo en pensar en su swing cuando golpeasen a la bola. Lo que ocurrió fue que los amateur mejoraron pero los profesionales empeoraron. Pero después les dijeron que tendrían como máximo tres segundos para golpear la pelota. Con esas condiciones fueron los golfistas profesionales los que mejoraron, frente a los amateur, que empeoraron.

Pero a veces los heurísticos pueden no ayudarnos. Por ejemplo, una intuición muy habitual es: si mucha gente ha muerto en una determinada circunstancia, debes evitar esa circunstancia. Esta intuición puede tener un origen evolutivo referido a los pequeños grupos humanos que existían hace millones de años, pero ahora podría resultar irrelevante o incluso perjudicial para el que lo sigue. Un ejemplo está en los meses siguientes al 11-S. Se han analizado los datos de desplazamientos de larga distancia por carretera tras los atentados y se ha observado que dichos desplazamientos se incrementaron en un 5% y que, en consecuencia, se produjeron 1500 muertes en carretera que no se hubiesen producido si se hubiese seguido utilizando de forma preferente el avión para realizar esos viajes.

Gigerenzer mostró también un sistema de diagnóstico basado en intuiciones para las secciones de cardiología que ya se ha implantado en algunos hospitales en EEUU y que parece que funciona mejor que los protocolos habituales.

El autor hace especial énfasis en lo positivo de la intuición y afirma que deberíamos dejarnos guiar más por ella, pero apenas cita en su charla casos negativos de intuiciones. De hecho, los psicólogos Kahneman y Tversky recibieron un Nobel precisamente por mostrar que los heurísticos no siempre eran buenos (ver algún ejemplo en Psicoteca), y lo mismo ocurre con algunas de nuestras intuiciones cotidianas (que ya tratamos aquí)- En muchas ocasiones estos problemas tienen que ver con nuestra nefasta capacidad para razonar de forma matemática de forma intuitiva (ver este otro ejemplo muy interesante).
Y, lo que se echó de menos fue algo de neurociencia. Aunque el autor habló en todo momento de que era el cerebro mediante procesos inconscientes el que daba lugar a la intuición, no se refirió en ningún momento a neuronas o áreas implicadas, pero se le perdona porque la conferencia fue muy entretenida.

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Algunas preguntas sobre los nuevos pecados.

El arzobispo Gianfranco Girotti, al final de un curso para sacerdotes publicó en el periódico del Vaticano, L´Osservatore Romano ha establecido una lista con los nuevos siete pecados capitales, que se suman a los ya clásicos. Entre los nuevos siete pecados hay dos que me interesan especialmente: el consumo de drogas y los experimentos genéticos de moralidad dudosa.

La OMS define droga como toda sustancia terapéutica o no, que introducida en el cuerpo por cualquiera de los mecanismos clásicos (inhalación, ingestión, fricción, administración parenteral, endovenosa) de administración es capaz de actuar sobre el sistema nervioso central del individuo hasta provocar en él una alteración física o intelectual, la experimentación de nuevas sensaciones o la modificación de su estado psíquico. Esa modificación predispone a una reiteración continuada en el uso del producto.
Por tanto, no sólo la cocaína es una droga, también lo son, por ejemplo, los narcóticos, los analgésicos, los neurolépticos, o el café y la Coca-Cola. ¿Pecaría alguien que los consumiera? Suponemos que no y que a lo que se refiere el mandamiento es a drogas de abuso, pero aquí nos encontramos con un pequeño problema. Entre las drogas de abuso se encuentra el alcohol y, como todos sabemos, en la eucaristía el sacerdote bebe vino. Pero, ah, que no es vino, ya que se ha transmutado en la sangre de Cristo, aunque aquello realmente sabe a vino y produce los mismos efectos que el vino. Entonces, ¿beber vino es pecado? Si lo es no hay problema porque imagino que el Vaticano habrá recomendado a los sacerdotes no emplear más vino en las misas y habrá eliminado los pasajes bíblicos en los que la gente bebe vino alegremente. ¿o tal vez ha creado el Vaticano unas tablas de consumo en las que podemos comprobar si la ingesta de, por ejemplo, un vaso de coñac es pecado mortal? Además esas tablas tendrían que tener en cuenta la edad y el sexo del individuo que ingiere la bebida y de qué tipo de bebida se trata.
Otra droga de abuso es el tabaco. ¿Son pecadores mortales los millones de personas adictos a la nicotina? Por mí, la verdad se podrían quemar en el infierno, pero lo digo de mentirijillas porque sospecho que ese horno eterno es virtual. Sin embargo ellos realmente creen que existe y te mandan allí por echarte el cigarrito de después de comer. ¿O también hay tablas de consumo de nicotina? ¿Y la gente que usa parches para eliminar su adicción? ¿Estarían exentos de pecado? Imagino que sería algo así como violar el mandato de no matar. Si es para quemar infieles en la hoguera entonces se lo puede uno saltar.

Y en cuanto a las manipulaciones genéticas dudosas, ¿a qué se refieren exactamente? Supongo que si alguna de las terapias génicas que se están probando actualmente para tratar de eliminar algunas enfermedades genéticas resultase ser finalmente viable sería un pecado mortal, ¿o no? ¿Es pecado mortal modificar los genes de una planta para favorecer su resistencia a patógenos o al clima y asegurar una producción y evitar de ese modo la muerte de algunos cientos de miles de personas? Tal vez sea mejor dejar las cosas como están y que las enfermedades genéticas que Dios ha creado y la miseria que Dios se niega a remediar sigan su curso sin más.

Y algunas últimas preguntas. ¿Estos pecados tienen carácter retroactivo? El apotegma dice que la ignorancia de la ley no exime de su cumplimiento, pero en este caso la ley todavía no existía, entonces, ¿qué hacer con aquellos que incumplieron estas leyes en el pasado? ¿Tienes ellos la culpa de que Dios haya decidido comunicarse con el arzobispo Girotti ahora y no antes para comunicarle estos nuevos pecados? Porque está claro que si son pecados, son palabra de Dios y no invención del hombre pues la ley divina es absoluta y no caben interpretaciones, está por encima de todo. Aunque usar anticonceptivos es pecado pero parece que invertir, como lo ha hecho la iglesia española, en empresas que los producen, como Pfizer, no es pecado. Por cierto, que también es pecado mortal reunir riquezas excesivas (suponemos que siempre mayores que las de la Iglesia católica que se puede permitir pagar acuerdos millonarios por casos de pederastia en EEUU.

También es un pecado mortal el atentar contra el medio ambiente. Dejo estas dos versiones del mismo suceso que se encuentran en la Biblia y que me parecen bastante elocuentes a este respecto: Volviendo a la ciudad muy de mañana, sintió hambre, y viendo una higuera cerca del camino, se fue a ella;: pero no halló en ella más que hojas, y dijo: que jamás nazca fruto de ti. Y la higuera se secó al instante. (Mateo 21, 18-20). Y, la segunda versión, mejor aún: Al día siguiente, al salir ellos de Betania, sintió hambre; y viendo de lejos una higuera con hojas, se fue por si encontraba algo en ella, y llegándose a ella, no encontró nada sino hojas, porque no era tiempo de higos. Tomando la palabra dijo: que nunca jamás coma ya nadie fruto de ti [...] Pasando de madrugada, vieron que la higuera se había secado de raíz. (Marcos 11, 12-14 y Marcos 11, 20-21) (la negrita es mía).

Pero, por último, yo siempre me hago la misma pregunta, ¿cómo saben todas estas cosas sobre Dios y los pecados?

Aviso: En honor a las fechas señaladas que vivimos estos días hemos cambiado (temporalmente) el aspecto del blog y hemos propuesto una pequeña encuesta (que podéis encontrar en la barra de la derecha).

Imagen: Los siete pecados capitales, de El Bosco.

Cambio en la tendencia actual de las revistas. Open Access, la solución?

El método tradicional de publicación de resultados científicos se basa en el envío de los manuscritos a revistas (de ámbito científico) que las someten a una evaluación sobre la relevancia y calidad de ese estudio (ver al respecto). En algunos casos estas revistas son gestionadas por pequeñas organizaciones o sociedades, véase el caso de Ardeola (revista que edita S.E.O), eVOLUCIÓN (de S.ES.B.E.) por citar un par de ejemplos del ámbito más cercano a nosotros. Pero por lo general, nos encontramos que las revistas científicas son gestionadas por editoriales con un trasfondo económico, convirtiéndose simplemente en un negocio.

 

Son varios los puntos importantes que hay que tener en cuenta al respecto para continuar con este post.

 

La necesidad de los científicos para publicar sus resultados en las mejores revistas científicas.

 

Las revistas compiten entre ellas para alzarse a los mejores puestos de relevancia (catalogados en los últimos años en base a su índice de impacto -revistas SCI-).

 

El material elemental de las revistas, los artículos, así como el trabajo del cuerpo de revisores y del comité editorial resulta gratuito para las revistas. Es más, en el caso de los autores, estos se ven obligados a ceder sus derechos de autor (copyright).

 

Las organizaciones, estados,… deben pagar por tener acceso a esos artículos, soportando cuantiosos costes que suponen las suscripciones de estos organismos a las revistas englobadas en cada paquete editorial. Además, la imposibilidad de soportar estos costes por determinados países u organizaciones reduce el número potencial de lectores, perjudicando en gran medida a los autores de los trabajos.

 

Aún así, nos encontramos con que en los últimos años, se está produciendo un cambio en esta tendencia. Están empezando a surgir un nuevo grupo de revistas, que principalmente bajo el amparo de Internet (utilizan un soporte electrónico únicamente) permiten un libre acceso por cualquier persona interesada y en general (no conozco excepciones) permiten a los autores retener sus derechos de autoría. Estas revistas son conocidas como “Revistas Open Access” (acceso libre). Dentro de ellas, podemos citar ilustres ejemplos como PLOS o la editorial Bentham open entre otras muchas. Ver, para un directorio de estas revistas.

 

Aún así en estos momentos nos encontramos con un problema. Las revistas de libre acceso se ven obligadas al cobro a los autores de una tasa en función de los costes de edición y mantenimiento de estas revistas. Diferentes países ya cuentan en sus proyectos con partidas presupuestarias destinadas a los costes asociados a la divulgación de los resultados obtenidos de esos proyectos, pero en otros países, como España, aún resulta complicado soportar estos costes de edición (las cifras pueden superar los 3000 dólares por artículo). Aún así, a los estados parece que les resultaría rentable pagar por la publicación de artículos individuales y no tener que soportar los elevados costes de las suscripciones a revistas científicas. Pero de ser así, estos organismos deben hacer un esfuerzo aumentando las partidas presupuestarias al respecto de este punto.

 

Para ver algo de historia del open access, ver.

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Rumania y la enseñanza de la Evolución

El gobierno Rumano contra la enseñanza de la Evolución en su sistema educativo. Carta abierta de protesta, aquí

¿Dejarán de enseñar la teoría de la gravedad en las clases de física?. ¿Aparecerá una teoría de la gravedad inteligente?…

Inteligencia animal (I).

A mediados del siglo pasado los psicólogos conductistas dominaban los estudios con animales en el laboratorio. Aunque sus trabajos fueron muy importantes para la implantación del método científico en la psicología y sentaron algunas de las bases actuales de la conducta, lamentablemente sus concepciones acerca del funcionamiento del cerebro no eran muy acertadas, sobre todo en lo que se refiere a la existencia de la mente. Consideraban que los animales carecían de ella y que se comportaban como meros autómatas. Sin embargo, unas décadas antes Darwin ya había sostenido que el cerebro de los humanos era un producto del proceso evolutivo y que, por tanto, muchas de las capacidades que poseemos se aprecian ya en otros animales. Como dijo Jacob, la evolución es un proceso de bricolaje en el que se van sumando piezas a lo ya construido.

Con el paso de los años se vio que los conductistas estaban equivocados en sus concepciones acerca del cerebro. Ya se conocían algunos casos de inteligencia animal, pero a mediados del siglo pasado comenzaron a estudiarse de forma más sistemática. Desde entonces son famosos los casos de primates, como Kanzi o Washoe, que consiguieron comunicarse a través del lenguaje de signos, cuervos o primates que son capaces de emplear herramientas para conseguir comida, chimpancés capaces de emplear palos y lanzas para cazar, primates o ratas que poseen el concepto de número (algunos incluso llegan a sumar pequeñas cantidades), ovejas capaces de recordar caras tanto de otras ovejas como de humanos por un largo período de tiempo (hasta dos años), o pulpos capaces de aprender por simple observación.

Estos ejemplos suelen ser buenos para apoyar la teoría evolutiva. Es, en parte, lo que toma como base para sus estudios la psicología evolucionista. Su tesis es la siguiente: dado que el cerebro es un producto evolutivo y que la mente no es más que el cerebro en funcionamiento, la mayoría de las capacidades cognitivas que poseemos los humanos no son más que herencias de un pasado evolutivo. Basándose en esta tesis se han propuesto ideas muy interesantes y, en mi opinión, muy plausibles acerca de la moralidad, el arte, o el altruismo. Por tanto, descubrir que los animales son inteligentes y que comparten muchos rasgos de inteligencia con nosotros es un buen paso para aceptar la teoría evolutiva, aunque, por supuesto, no es un argumento definitivo.

Pero en el otro extremo de la cuestión se encuentran aquellos que tienden a exagerar la inteligencia de los animales, del mismo modo que a cada madre su hijo le parece el más guapo y el más listo de todos, y consideran que las diferencias entre humanos y otras especies a nivel cognitivo son una mera cuestión de cantidad y no de grado. A veces la vehemencia en sus argumentos les lleva a afirmar que apenas nos distinguimos de un chimpancé, sin advertir que los humanos podemos decir eso (porque podemos hablar), que podemos escribirlo, publicarlo en un periódico o decírselo a alguien a través de Internet, en una casa con aire acondicionado, mientras nos bebemos un whiskey escocés.

El problema al evaluar la inteligencia de los animales suele residir en diseñar los experimentos correctamente. Existen muchas variables que para nosotros pueden pasar desapercibidas y que, sin embargo, el animal puede percibir perfectamente. Ahí van un par de ejemplos:

-Posiblemente el caso más famoso en este sentido es el del caballo Hans el Listo, que era un caballo alemán que podía, según su dueño, contar, sumar y contestar a cuestiones de toda índole, incluidas las de temática política. Efectivamente parecía que el caballo tenía una capacidad extraordinaria para realizar cálculos matemáticos. Se le planteaba el problema y el caballo comenzaba a golpear el suelo hasta que alcanzaba el resultado correcto, recibiendo su correspondiente recompensa. ¿Cuándo se descubrió que Hans no tenía tal capacidad? Cuando se le impidió ver las caras de aquellos que estaban presenciando las pruebas. Hans el Listo era listo pero no porque supiese realizar operaciones aritméticas sino porque era capaz de advertir gestos inconscientes de las personas que presenciaban sus pruebas. Cuando golpeaba repetidamente el suelo había un momento (cuando había alcanzado el resultado esperado) que las caras de los allí presentes se relajaban o mostraban algún gesto diferente y esas pistas eran aprovechadas por Hans para dar con la solución. Al problema planteado

-Otro caso no tan famoso pero también muy elocuente fue el de unos monos capuchinos a los que se les realizó una prueba de categorización. Se expuso a los monos a dos tipos de diapositivas, unas que contenían personas y otras “no personas”. Los monos sólo tenían que pulsar el botón adecuado y si acertaban recibían una recompensa. Después, cuando ya habían entrenado suficiente se pasaba a los monos diapositivas de personas y “no personas” completamente nuevas, para ver si habían sido capaces de crear esas dos categorías. Los resultados iniciales fueron muy prometedores, con un 75% de acierto en las diapositivas nuevas. Pero los investigadores no se conformaron con ese resultado y estudiaron a fondo las diapositivas por si hubiese alguna pista que ellos no detectaban pero los monos sí, del mismo modo que había ocurrido con Hans el Listo. Para ello, analizaron el nivel medio de brillo y los objetos que aparecían en el fondo de las diapositivas. Finalmente lo que descubrieron fue que una proporción significativa de diapositivas categorizadas incorrectamente por los monos como pertenecientes a “persona” tenían una mancha roja en algún lugar de la imagen. De esas diapositivas que realmente eran de “no persona”, las que se identificaban con mayor probabilidad como persona tenían una mancha roja como característica de un animal o una flor. Por tanto, los monos no parecían utilizar las categorías de los experimentadores en absoluto; si acaso, categorizaban las imágenes usando criterios muy diferentes de los que los seres humanos que habían diseñado la prueba habían imaginado. He encontrado este libro online de los autores que trata en profundidad algunos de los temas de este apunte.

Estos dos casos no son ejemplos de que los animales no sean inteligentes. De hecho Hans el Listo y los monos capuchinos fueron capaces de conseguir la recompensa que se les ofrecía empleando su inteligencia, pero emplearon una vía diferente para conseguirla que la que los investigadores habían presupuesto, lo que muestra que tratar de comparar inteligencia entre especies a veces es estéril pues nos olvidamos de que las distintas especies han estado sometidas a presiones evolutivas diferentes y, por tanto, sus recursos cognitivos variarán en función de las necesidades que su ambiente les haya requerido para sobrevivir.

En el siguiente apunte de esta seríe de dos, una crítica a los experimentos en primates sobre memoria espacial comparando con humanos, acerca del lenguaje de signos en chimpancés y bonobos y acerca de los experimentos de la mancha en la frente acerca de la autoconciencia.

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¿Parásitos más grandes en hospedadores mayores? La regla de Harrison en piojos y aves.

Los piojos son parásitos de multitud de vertebrados que presentan importantes adaptaciones a la vida en sus hospedadores y más concretamente a diferentes partes de su cuerpo. De este modo, a modo de ejemplo, podemos encontrar especies que se caracterizan por vivir en las alas de las aves mientras que otras viven en las plumas del cuerpo. En el estudio de estos organismos destaca la figura de Dayl H. Clayton, investigador que desarrolla su carrera desde hace muchos años abordando diferentes problemas de la ecología del parasitismo utilizando como modelos piojos y palomas principalmente. Recientemente, este investigador y sus colaboradores testaron una interesante hipótesis conocida como la regla de Harrison. Según esta regla, el tamaño corporal de los parásitos que parasitan especies de mayor tamaño son mayores que aquellos que parasitan especies hospedadoras de tallas más pequeñas (citando textualmente “In general, when a genus is well distributed over a considerable number of nearly related hosts, the size of the parasite is roughly proportional to the size of the hosts”. Harrison 1915, p. 96).

En un primer estudio interespecífico estos investigadores encontraron que el patrón predicho por Harrison se cumplía perfectamente para el caso de los piojos de las alas, pero no así en el caso de los piojos de las plumas corporales. Además estos autores encontraron que mientras que las especies de piojos de las alas incrementaban su tamaño a medida que lo hacía el tamaño de la pluma del ala de la especie hospedadora, este no era el caso de los piojos del cuerpo, lo que sugiere una gran adaptación del parásito a las plumas del ala y no a las del cuerpo. La explicación que se aportó para todo esto es que las diferentes especies de piojos del cuerpo utilizan diferentes microhábitats dentro de las plumas del cuerpo. Posteriormente, los autores continuaron poniendo a prueba la regla de Harrison utilizando sus modelos más característicos, palomas como especies hospedadoras y piojos (de alas y cuerpo) como parásitos. En esta ocasión, los investigadores realizaron un experimento en el que trasferían piojos característicos de unas especies de palomas de gran tamaño a otras especies de tamaños consecutivamente más reducidos. Además, este experimento se realizó en dirección contraria, es decir, piojos de especies de pequeño tamaño hasta palomas cada vez más grandes. Ellos observaron que los piojos no sobrevivían cuando se les transferían desde especies más grandes a más pequeñas, salvo que a las palomas se les impidiese desarrollar su comportamiento de limpieza de parásitos. En el experimento en sentido ascendente comprobaron que en ningún caso, evitando o no el acicalado, las especies parásitas pudieron sobrevivir. Aunque en un primer momento pudiera pensarse que la imposibilidad de parásitos pequeños para sujetarse en plumas más grandes pudiera ser la respuesta a esto último, los investigadores sugieren que la imposibilidad de reproducción en los hospedadores de mayor tamaño es la principal clave de este enigma. Según ellos, la posibilidad de encontrar emparejamientos debe aumentar en los hospedadores de menor tamaño debido a una mayor facilidad para detectar en ellos las señales químicas que utilizan los piojos para localizar a sus potenciales parejas. Conjuntamente estos estudios arrojan importantes evidencias sobre la interacción entre ectoparásitos y hospedadores, con implicaciones en la coevolución de estos organismos a diferentes escalas evolutivas. No se si será muy posible este ejemplo, pero a modo ilustrativo, imaginaros una garrapata de elefante en el cuerpo de una musaraña y al contrario, ¿no parece muy lógico verdad?

Harrison, L. 1915. Mallophaga from Apteryx, and their significance; with a note on the genus Rallicola. Parasitology 8:88–100.

Johnson, K.P., S.E. Bush and D. H. Clayton. 2005. Correlated evolution of host and parasite body size: Tests of Harrison’s Rule using birds and lice. Evolution 59:1744-1753.

Bush, S.E. and D.H. Clayton. 2006. The role of body size in host specificity: Reciprocal transfer experiments with feather lice. Evolution 60:2158-2167.

Disparidad binocular y visión 3D (y III)

Bases cerebrales de la visión en 3D.

Como hemos comentado en los post anteriores, cuando un objeto aparece en el campo visual los movimientos oculares se encargan de dirigir la mirada hacia ese objeto para realizar la fijación visual. En el momento en que el blanco se proyecta en medio de ambas fóveas se percibe una imagen única (fusión binocular), y finaliza el movimiento ocular. Esto sirve para coordinar ambos ojos, ya que el campo visual de cada uno de ellos es diferente, como habréis podido comprobar si habéis realizado alguna de las pruebas que os hemos propuesto.
La disparidad retiniana es empleada por el cerebro de dos modos diferentes: primero, como una retroalimentación para que el sistema oculomotor realice el alineamiento ocular y estabilice la imagen en la retina y segundo, como información para alcanzar la estereopsis o visión en 3D. Para que el cerebro utilice las disparidades debe establecerse de alguna manera la correspondencia entre las características de la imagen que caen en cada retina, pero todavía no se sabe cómo el cerebro resuelve este problema de correspondencia. Así pues, las disparidades retinianas están siempre presentes durante la visión binocular normal, por lo que el sistema debe utilizarlas para alcanzar la visión única. Desde los trabajos de Gian F.Poggio se conoce la existencia de células en la corteza cerebral visual sensibles a disparidades retinianas horizontales. Los primeros procesos de información estereoscópica dependen de tres sistemas funcionales principales de neuronas corticales: el sistema de disparidad cercano (formado por neuronas que responden a disparidades cruzadas), el sistema de disparidad lejano (formado por neuronas que responden a disparidades no cruzadas) y el sistema correspondiente o de disparidad cero (formado por neuronas que responden no a la disparidad sino a la correlación de texturas, lo que ayuda también a formar la imagen en 3D) . Estos tres sistemas se han identificado en las áreas V1, V2 y V3 de la corteza visual de los macacos. A nivel funcional, las poblaciones de neuronas de los sistemas de cercanía y lejanía dan lugar al procesamiento neural que da lugar a la estereopsis grosera y algunos subtipos entre ellas contribuirían a la estereopsis fina.. Las neuronas del sistema de disparidad cero contribuyen a los mecanismos de retroalimentación del sistema oculomotor.
En la percepción de profundidad también influyen mecanismos monoculares como la percepción de contornos, a lo que contribuye de forma decisiva la percepción de sombras, y la información procedente de la perspectiva (lineal, tamaño, escorzo, detalle, etc). Existen células sensibles exclusivamente a cada una de estas características en la corteza visual. El tamaño de los objetos también será importante a la hora de que el cerebro genere la percepción de profundidad y, por último, el paralaje monocular también es otros factor importante para la percepción de profundidad

Pero existen neuronas en otras áreas de la corteza no visual que también parecen participar en la visión en 3D. Los mecanismos neurales de la visión estereoscópica de la forma han sido estudiados desde hace relativamente poco y en estos procesos han sido involucradas dos áreas cerebrales estudiadas en los macacos: una pequeña subregión del córtex inferotemporal llamada TEs (ver Figura a) y la región intraparietal caudal (CIP) (ver en este enlace, marcada en rojo, y obsérvese lo similar del cerebro del macaco al del humano). De hecho, a nivel clínico se ha observado que sujetos con lesiones en el lóbulo temporal pueden tener problemas para visualizar objetos en 3D o pueden incluso llegar a perder esa capacidad.

Las neuronas de TEs responden selectivamente a la orientación y curvatura en la superficie de imágenes estereoscópicas, por lo que esta región da lugar a una descripción detallada en 3D de los contornos de la superficie y de su contenido. Esta descripción es producida sólo por estímulos binoculares en los cuales los sujetos ven la profundidad y ésta no varía aunque se modifique dicha profundidad.
Las neuronas de la región CIP son sensibles a la orientación en profundidad de superficies y objetos alargados y sus respuestas no se ven modificadas por pistas de profundidad. Estas neuronas responden también a gradientes de textura y perspectiva lineal y sus respuestas se incrementan cuando estos elementos se combinan de formas determinadas. También en CIP hay neuronas sensibles a la orientación de ejes. Algunos datos preliminares muestran que algunas de las neuronas sensibles a la orientación de los ejes prefieren un grosor intermedio, son selectivas de forma y no parecen discriminar la curvatura de la superficie.
Estos datos sugieren que las neuronas encargadas de representar la forma en 3D estarían situadas en torno a las áreas Tes y CIP y reciben proyecciones de áreas corticales visuales como V3 y V4 (áreas de procesamiento visual), pero todavía no se conoce el proceso con detalle (ver Figura b).. De hecho, es uno de los aspectos menos estudiados de la visión.

Bibliografía.

Orban, G.A., Janssen, P., Vogels, R., (2006), Extracting 3D structure from disparity, TRENDS in Neurosciences.29 (8):466-473.

Sakata,H., Tsutsui,K., Taira, M., (2005), Toward an understanding of the neural processing for 3D shape perception, Neuropsychologia 43: 151–161

Acuña,C., Cudeiro, J., “Procesos visuales centrales”, (1998) En: Manual de neurociencia, Delgado, J.M., Ferrús, A., Mora, F., Rubia, F.J. Ed.Síntesis págs:579-614.

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